Al margen de su aportación a la generación de riqueza y empleo, el sector agrario tiene un papel fundamental en la cohesión y vertebración territorial, contribuyendo a fijar población en el medio rural, donde las actividades agrarias son uno de los principales motores de crecimiento y desarrollo económico. En España, el medio rural (municipios con población inferior a 30.000 habitantes y densidad por debajo de los 100 habitantes por km2) supone alrededor del 84% de la superficie total y concentra en torno al 15% de la población.
España, segundo país de la UE por valor generado en el sector agrario
El Valor Añadido Bruto (VAB) del sector agrario español supera los 40.000 millones de euros, lo que representa en torno al 3% del VAB nacional, un porcentaje más de un punto superior al promedio comunitario, siendo España el segundo país de la UE por valor generado en el sector, tras Italia. Este porcentaje es aún más relevante en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón o Andalucía (7%-9% del valor añadido regional).
Asimismo, España es el cuarto país de la UE por volumen de empleo en actividades agrarias, con más de 750.000 ocupados que suponen alrededor del 3,5% del empleo total. El número de ocupados de más de 55 años representa en torno al 27% del empleo del sector (22% en el conjunto de sectores productivos), al igual que el porcentaje de mujeres, muy inferior en este caso al promedio de la economía (47%). Sin duda, estas cifras reflejan la importancia de favorecer el relevo generacional y la incorporación de la mujer para asegurar la sostenibilidad del sector.
Elevada especialización en hortofrutícolas, aceite de oliva y porcino
España es el segundo país de la UE con más superficie agrícola utilizada. Es líder mundial en superficie y producción de olivar y uno de los principales productores de hortofrutícolas de la UE. Según las primeras estimaciones, en 2025 el valor de la producción vegetal ha sido el segundo más elevado de la UE, tras el de Francia, siendo el país con más valor de producción de frutas y aceite de oliva (en torno a un 34% y 46%, respectivamente, del total comunitario) y el segundo de hortalizas (18% de la UE). Estos cultivos, junto a los cereales, suponen alrededor del 84% del valor de la producción agrícola española.
Asimismo, es el tercer país por valor de la producción animal, tras Alemania y Francia. España es el principal productor de la UE de carne de porcino, el segundo de aves y el tercero de carne de bovino. Casi un 40% de la producción ganadera española corresponde al sector porcino, que supone alrededor de una cuarta parte del valor de la producción comunitaria, un sector marcado por la incertidumbre generada por la irrupción de la peste porcina africana en España y su impacto económico para los productores.
Cuarto país de la UE por facturación de la industria alimentaria
Al valor de esta producción agraria habría que unir el valor generado por la industria alimentaria (subsector industrial que engloba las actividades de transformación de los productos procedentes del sector agrario). La industria de alimentación y bebidas es la principal actividad de la industria manufacturera europea y española.
Con una facturación cercana a los 179.000 millones de euros y alrededor de 500.000 ocupados representa más de una quinta parte de la facturación y el empleo de la industria manufacturera española, el porcentaje más elevado entre los principales países de la UE. España es el cuarto país por cifra de negocios, destacando por su facturación la industria cárnica (la tercera de la UE, tras la de Alemania y Francia), que representa casi una cuarta parte de la cifra de negocios y el empleo de la industria alimentaria española.
A 1 de enero de 2025, la industria española de alimentación y bebidas contaba con 27.312 empresas, alrededor del 18% de las empresas manufactureras. Un 96% de estas empresas tienen menos de 50 asalariados y un 77% menos de 10. Pese a esta elevada atomización del tejido empresarial, la industria alimentaria cuenta, en general, con un tamaño algo mayor que el conjunto de los sectores productivos, donde un 95% de las empresas tienen menos de 10 asalariados.
Cuarto exportador de productos agroalimentarios de la UE y octavo a nivel mundial
El valor de las exportaciones de productos agroalimentarios supera los 70.000 millones de euros, lo que representa casi una quinta parte del total exportado por España, consolidándose como uno de los principales sectores exportadores. Carne de cerdo, aceite de oliva, cítricos frescos, vino y hortalizas frescas son los principales productos agroalimentarios exportados por España.
Según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2024, España es el cuarto país exportador de productos agroalimentarios dentro de la UE, por detrás de Países Bajos, Alemania y Francia, posicionándose a nivel mundial como el octavo exportador (EE.UU., Brasil y Países Bajos son los principales exportadores). En términos de valor, la cuota de mercado de las exportaciones agroalimentarias españolas se sitúa en torno al 3,5%, mientras que las exportaciones totales de mercancías apenas representan el 1,7% del total mundial.
El grueso de las exportaciones se destina a la UE, que concentra alrededor de dos tercios del valor de las exportaciones agroalimentarias españolas, si bien en los últimos años se ha realizado un importante esfuerzo por diversificar destinos, aumentando el peso de las exportaciones extracomunitarias. Casi la mitad del valor de las exportaciones españolas se concentra en cuatro países (Francia, Alemania, Portugal e Italia).
A falta de conocer los datos de los dos últimos meses de 2025, EE.UU. es el séptimo destino de las exportaciones agroalimentarias españolas (sexto en 2024), cuyo valor ha disminuido casi un 10% con relación al año anterior, en un contexto de elevada incertidumbre generada por la nueva política arancelaria de la Administración Trump. Parte de este descenso obedece al efecto de los precios, como ocurre en el caso del aceite de oliva, cuyo volumen exportado ha crecido casi un 30% con relación a 2024. En conjunto, el valor exportado de productos agroalimentarios ha crecido algo más de un 4%, con aumentos destacados de las ventas a Alemania, Portugal, Corea del Sur o Argelia.
Entorno incierto para un sector muy competitivo
El reciente acuerdo de libre comercio de la UE con Mercosur, que debe ser aprobado por el Parlamento Europeo, ha generado bastante incertidumbre en el sector, que considera insuficientes las salvaguardas acordadas para proteger a los productores europeos, aunque el acuerdo representa una oportunidad al permitir el acceso a nuevos mercados.
Esto se une a los desafíos y retos que ya afronta el sector, como el proteccionismo, el cambio climático, las enfermedades, el incremento de costes de los insumos, la sostenibilidad, el relevo generacional o la necesaria digitalización y automatización para garantizar la eficiencia y la sostenibilidad de las explotaciones. Todo ello se enmarca además en un contexto en el que el peso de la PAC en el presupuesto comunitario se ha reducido de forma notable en las últimas décadas, a consecuencia de las distintas reformas y la aparición de nuevas prioridades.