La visión de los mercados en 2026 se presenta como un escenario complejo y apasionante. Tras años de ajustes monetarios, tensiones geopolíticas y avances tecnológicos sin precedentes, el nuevo ejercicio se sitúa en la intersección entre resiliencia económica y disrupción tecnológica. ¿Qué podemos esperar? Crecimientos moderados, políticas monetarias aún acomodaticias, un ciclo expansivo de inversión en inteligencia artificial (IA) y riesgos que no debemos subestimar.
Para inversores, empresas y particulares, comprender estas dinámicas es clave para tomar decisiones estratégicas. En este artículo analizamos las principales tendencias, oportunidades y riesgos que marcarán el año, con información práctica para posicionarse en este entorno y que se recogen, de forma más detallada, en el informe anual que elabora Unicaja Asset Management (sociedad gestora del Grupo Unicaja). Si quieres acceder al informe completo, haz clic aquí.
Escenario económico global: resiliencia con matices
El escenario para 2026 se construye sobre una paradoja interesante: la economía global avanza hacia una fase madura del ciclo, pero lo hace sin grandes desequilibrios visibles a corto plazo. Crecimiento moderado, inflación relativamente contenida y unas condiciones financieras que, sin ser especialmente laxas, siguen siendo favorables para los mercados.
La gran incógnita es si la combinación de gasto fiscal, políticas monetarias aún acomodaticias y el impulso de la inteligencia artificial será suficiente para compensar los riesgos que se acumulan en el plano geopolítico, fiscal y financiero.
Vamos a ver las principales claves de la economía americana, europea y china que influirán en el devenir de los mercados.
Estados Unidos: crecimiento moderado y tecnología como motor
La economía estadounidense mantiene un ritmo de expansión razonable, con un PIB previsto del +2% y una inflación en torno al 2,7%. El consumo privado sigue sólido gracias al ahorro acumulado y a un mercado laboral que, aunque se deteriora lentamente, aún sostiene la demanda. Sin embargo, el gran protagonista es la inversión en inteligencia artificial, que aporta más del 60% del crecimiento y supera incluso al consumo doméstico.
Factores clave:
- Políticas monetarias favorables y tipos reales bajos.
- Agenda fiscal expansiva en año electoral.
- Dólar débil y medidas “Made in America” que impulsan la producción local.
Riesgo adicional: el elevado déficit fiscal y la necesidad de emitir cerca de 2 billones de dólares en deuda para financiar gasto público y proyectos tecnológicos.
Eurozona: crecimiento modesto y dependencia del gasto fiscal
La Eurozona afronta un crecimiento más limitado, en torno al +1,2%, con inflación cercana al objetivo del BCE (1,8%). Alemania, tradicional motor europeo, se encuentra en una encrucijada: presionada por el nuevo marco tarifario de EE.UU. y la competencia china. El gasto en infraestructuras y defensa será clave para sostener la actividad, aunque persisten dudas sobre la capacidad real de ejecución.
Aquí existe una oportunidad: el despliegue del fondo alemán de infraestructuras y el fondo europeo de defensa podría aportar hasta 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual.
China: expansión por debajo del potencial y apuesta por la IA
China crecerá alrededor del 4,5%, lejos del 5% estimado como potencial. El país enfrenta problemas deflacionistas y una crisis inmobiliaria que lastra la confianza. Sin embargo, el nuevo plan quinquenal apuesta por mega-proyectos de infraestructura y un fuerte impulso al consumo interno, además de una carrera tecnológica para reducir la dependencia exterior.
Dato clave: China sigue siendo el líder mundial en producción de metales raros, esenciales para la fabricación de chips y baterías, lo que le otorga una ventaja estratégica frente a EE.UU.
Factores clave que marcarán los mercados en 2026
- Innovación tecnológica: La IA seguirá siendo el gran catalizador del crecimiento global.
- Políticas monetarias: Se esperan ajustes moderados en los tipos, con la FED en una posición delicada.
- Endeudamiento y déficit fiscal: EE.UU. deberá emitir cerca de 2 billones de dólares en deuda, mientras Europa busca equilibrar gasto e inversión.
- Rivalidad EE.UU.–China: La fragmentación geopolítica y la reconfiguración del comercio global son riesgos latentes.
Inteligencia Artificial: ¿el nuevo motor económico?
La IA no solo transforma sectores, sino que redefine la estructura económica global. Las cifras son elocuentes:
- Inversiones previstas para 2026: más de 550.000 millones de dólares.
- Ciclo expansivo de CAPEX: se estima que la IA podría añadir entre 1% y 1,5% al PIB global anual.
- Retos: financiación del crecimiento, sostenibilidad del ciclo y consumo energético (los centros de datos podrían representar hasta el 20% de la demanda eléctrica en EE.UU. para 2030).
¿Qué implica esto para los inversores?
- Las grandes tecnológicas seguirán liderando, pero las valoraciones son exigentes.
- Sectores complementarios como energía, materiales y semiconductores se beneficiarán del ciclo expansivo.
- La selectividad será clave: no todas las compañías sobrevivirán a la presión financiera y tecnológica.
Perspectivas de inversión: dónde están las oportunidades
1- Renta fija: carry trade y gestión activa
El entorno monetario acomodaticio favorece la renta fija, aunque el elevado volumen de emisiones previsto (EE.UU. y Eurozona) podría presionar las rentabilidades. Estrategias recomendadas:
- Duraciones medias y gestión táctica.
- Preferencia por grado de inversión europeo y renta fija emergente.
- Selectividad en crédito tecnológico por sus necesidades de financiación.
2- Renta variable: margen para subidas, pero con riesgos
A pesar de las valoraciones elevadas, el contexto económico y la liquidez sostienen expectativas positivas:
- EE.UU.: concentración en tecnología y dependencia de la IA; conviene diversificar.
- Europa: oportunidad atractiva por gasto fiscal y menor riesgo de concentración.
- China y emergentes: valoraciones atractivas y exposición a tendencias estructurales (IA, transición energética).
3- Sectores clave:
- Tecnología e IA (con prudencia).
- Infraestructuras, energía, materiales y biotecnología.
- Defensa y ciberseguridad en Europa.
4- Materias primas y divisas
- Oro y plata como cobertura frente a riesgos geopolíticos y debilidad del dólar.
- Metales industriales (cobre, aluminio) por su papel en la electrificación y la IA.
- Dólar débil, aunque sin recorrido adicional significativo frente al euro.
Riesgos que vigilar en 2026
- Inflación persistente: posible repunte en EE.UU. por tarifas y gasto fiscal.
- Inestabilidad política: elecciones en EE.UU. y auge de partidos extremistas en Europa.
- Fragmentación geopolítica: rivalidad EE.UU.–China y conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
- Sostenibilidad del ciclo de inversiones en IA: dudas sobre financiación y retorno.
Recomendaciones estratégicas para inversores y empresas
- Diversificación geográfica: aumentar exposición a Europa y emergentes.
- Selectividad sectorial: apostar por sectores ligados a tendencias estructurales (IA, transición energética, defensa).
- Gestión activa: tanto en renta fija como en renta variable, para adaptarse a la volatilidad.
- Coberturas: oro y metales industriales como protección frente a riesgos.
¿Cómo posicionarse en este escenario?
Para resumir todo lo que hemos visto, podemos concluir que la visión de los mercados en 2026 nos muestra un mundo resiliente, pero lleno de desafíos. La inteligencia artificial seguirá siendo el gran motor, aunque con riesgos asociados a su financiación y sostenibilidad. Las oportunidades existen, especialmente en Europa, mercados emergentes y sectores ligados a tendencias estructurales como la electrificación y la transición energética.
En este contexto, más que grandes apuestas, cobra importancia la diversificación, la gestión del riesgo y la selección cuidadosa de activos. Y conviene recordarlo: para invertir con criterio en un entorno tan complejo, lo más recomendable sigue siendo dejarse asesorar por profesionales que analizan los mercados de forma continua y toman decisiones con una visión global y de largo plazo. En un entorno marcado por la innovación y la incertidumbre, la prudencia y la flexibilidad serán nuestras mejores aliadas en la inversión.