En el sector financiero la confianza es clave. Clientes, empleados y entidades confían cada día en que las personas con las que interactúan sean realmente quienes dicen ser. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial (IA) ha dado lugar a nuevas formas de fraude que ponen en riesgo esa confianza. Entre ellas, los deepfakes se han convertido en una de las amenazas más preocupantes.
Un deepfake es un contenido falso, como un video, una imagen o un audio, creado mediante IA para imitar la apariencia o la voz de una persona real. El resultado puede ser tan convincente que, a simple vista o al escucharlo, resulte difícil distinguir que sea una persona real o no. Esta tecnología, utilizada de forma malintencionada, facilita la suplantación de identidad y el engaño, especialmente en entornos donde la rapidez y la confianza son habituales, como es el entorno financiero.
Cómo los deepfakes pueden usarse para fraudes bancarios
En el día a día de un banco, los deepfakes pueden utilizarse para suplantar a directivos, empleados, clientes o proveedores. Una llamada de voz que parece real, un video creíble o un mensaje urgente pueden servir para solicitar transferencias, acceder a información crítica o forzar decisiones rápidas. El mayor peligro es que estos fraudes suelen apoyarse en situaciones de presión, apelando a la urgencia o a la autoridad para que no se cuestionen.
Aunque cada vez son más creíbles, los deepfakes todavía suelen presentar señales de alerta. Algunos ejemplos son:
- Cambios en el tono habitual de una persona.
- Solicitudes que se salen de los procedimientos normales.
- Uso de canales de comunicación poco frecuentes.
Herramientas para protegerse
Frente a este tipo de amenazas, la tecnología es una aliada importante. Existen herramientas que ayudan a detectar contenidos manipulados, analizando detalles que no siempre son visibles para el ojo humano.
También, se utilizan sistemas de prevención del fraude y mecanismos de doble verificación, que obligan a combinar el uso de dos o más elementos para realizar una operación. Sin embargo, ninguna herramienta es completamente eficaz por si sola.
Por eso, la mejor defensa comienza con una actitud atenta y crítica. Cuando una solicitud resulta inesperada, especialmente si implica dinero o información confidencial, es importante detenerse y verificar la situación antes de realizar cualquier acción. Además, confirmar la identidad por un canal alternativo, seguir los procedimientos establecidos y no dejarse llevar por la urgencia son acciones que pueden evitar un incidente grave.
Saber que los deepfakes existen y entender cómo se utilizan ayuda a reducir el riesgo de caer en el engaño. Comunicar cualquier duda o sospecha a los canales de seguridad no es una molestia, sino una forma de protegerse.