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Banca, criptomonedas y Blockchain, ¿qué está pasando?

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Israel Rodríguez Ponce

Ingeniero Superior de Telecomunicación

Sobre mi

Ingeniero Superior de Telecomunicación por la Universidad de Sevilla y Executive Master of Business Administration (EMBA) por la Escuela de Negocios ESADE. Más de 10 años de experiencia en el mundo de la innovación ocupando puestos de gestión y venta (interna y externa) de proyectos de Transformación en grandes organizaciones, principalmente en los sectores de Banca y de Administraciones Públicas.

Una criptomoneda no es más que una representación digital del dinero que ha sido desarrollada en la tecnología Blockchain

22 Jul 2019

7 Min de lectura

Todo empezó cuando un señor con corbata dijo en el telediario hace unas semanas:

 

Facebook lanzará en 2020 Libra, su propia criptomoneda basada en una red Blockchain”.

 

En ese momento, mi pareja, sentada a mi lado, me mira y me hace una pregunta muy directa, sin ningún tipo de anestesia: ¿significa eso que con Facebook y el Blockchain ya no van a ser necesarios los bancos? Mi respuesta también pretende ser directa: “No, los bancos seguirán siendo necesarios, su función va más allá de lo que pueda hacer Facebook”. Sin embargo, aunque mis palabras suenan tranquilizadoras, no parece que disipen sus dudas, su cara muestra una preocupación que me hace reflexionar: "¿habrá más personas con estas mismas dudas y preocupaciones?" En ese mismo momento decido escribir este post, en el que aclarar algunos puntos importantes sobre la banca, las criptomonedas y el famoso Blockchain".

 

Empecemos por el principio: ¿Qué es el Blockchain?

 

Es una tecnología que nos permite almacenar información de la forma más segura que conocemos hasta la fecha. Básicamente se fundamenta en dos conceptos:

 

a)      Guardar la información en muchos sitios a la vez de forma coordinada. Sitios geográficamente separados y protegidos por uno o varios organismos/entidades que han formado una nueva red de comunicaciones.

 

b)      Encriptar la información que se almacena con un sistema de cifrado casi imposible de hackear. Un sistema que requiere de una clave (que guarda el dueño de la información) para poder descifrarla.

 

Si lo miramos bien, la cosa parece bastante simple. Guardo la información en muchos sitios a la vez y la encripto para que nadie que no tenga la clave pueda modificarla o leerla. Con ello, un hacker lo tendría realmente crudo para “robar” o “modificar” la información de forma fraudulenta.

 

Por un lado, tendría que poder des-encriptarla, y sin la clave para hacerlo eso es casi imposible. Por el otro, tendría que modificarla en muchos sitios a la vez para que el sistema siguiera siendo coherente, y créanme cuando digo que eso no es nada, nada, sencillo de hacer.

 

Por tanto, con Blockchain hemos encontrado una forma casi perfecta de almacenar información digital de forma que nadie que no sea su dueño pueda usarla y eso es fantástico para los bancos.

 

Los bancos gestionan el dinero de las personas, pero hoy en día esa gestión se traduce básicamente en controlar los datos (apuntes contables) que representan dicho dinero físico. Para ello, las entidades financieras invierten miles de millones de euros cada año en tecnología que proteja dichos datos, evitando que los temidos hackers puedan acceder a ellos para su propio beneficio. Pues si Blockchain viene a ayudarnos en esta titánica tarea, ¡bienvenido seas!

 

Centrémonos ahora en otro punto importante: ¿Qué son las criptomonedas?

 

Por ahora ya sabemos 2 cosas:

 

1)      El Blockchain es la forma más segura inventada hasta el momento para almacenar y gestionar información digital.

 

2)      La información digital puede representar dinero físico, por lo que podemos comprar, vender o transferir dinero simplemente haciendo operaciones con los datos que representan dicho dinero.

 

Pues allá por 2009, a alguien (que se hacía llamar Satoshi Nakamoto) se le ocurrió crear una red de Blockchain que permitiera a la gente intercambiar representaciones digitales de dinero utilizando esta tecnología, y así nació la primera criptomoneda, “el archifamoso bitcoin”.

 

Por tanto, una criptomoneda no es más que una representación digital del dinero que ha sido desarrollada en la tecnología Blockchain.

 

Con ello, llegamos a la controvertida cuestión de: ¿Supone la criptomoneda de Facebook una amenaza para los bancos?

 

(nota muy importante: todo lo que lean a partir de este punto es una opinión exclusivamente personal)

 

Hasta el anuncio de Facebook con su criptomoneda Libra, todas las criptomonedas decían representar dinero físico. Sin embargo, nadie sabía con certeza dónde se encontraba dicho dinero físico y a quién pertenecía. Esto no sólo conlleva problemas desde el punto de vista de prevención del blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo, sino que al no estar claro de dónde viene el dinero físico que las respaldan, nadie conoce el verdadero valor que tienen.

 

Con Libra, Facebook anuncia que garantiza su valor respaldándolo con activos físicos propios, como el oro, y eso es básicamente lo que ya hacen los Bancos Centrales con sus monedas: El BCE con el Euro, la FED con el Dólar o el Banco de Inglaterra con su “Pound” (Libra en español y otros idiomas latinos, igual que el nombre elegido por Facebook para su criptomoneda).

 

Por tanto, Facebook, en esencia, lo que parece pretender es ser un Banco Central y eso implica mucho más de lo que pueda parecer a simple vista.  Los Bancos Centrales son la principal herramienta que tienen los gobiernos para crear y poner a disposición de sus ciudadanos una moneda con la que realizar sus operaciones y, por tanto, gestionar su economía.

 

De manera que, cuando Facebook dice que quiere tener una criptomoneda propia con Blockchain y que la respaldará con sus propios activos físicos, la noticia no está en el Blockchain ni en la criptomoneda, la noticia está en el matiz de que la respaldará con activos físicos.

 

A mi modo de ver, vienen a decir que ellos consideran su red social como un país, a sus usuarios  como sus ciudadanos y a ellos mismos como un gobierno que crea un Banco Central para poner a disposición de sus usuarios/habitantes una nueva moneda propia: Esto sí que es tener un alto concepto de ti mismo…

 

Con esta visión, sinceramente no creo que ni EE.UU, ni los países de la UE, ni casi ningún otro país del llamado mundo civilizado, esté dispuesto a permitir que una empresa, de forma unilateral y sin supervisión, le quite las competencias de controlar el valor de la moneda con la que gestionan su economía. Por eso, por decirlo de forma coloquial, no creo que les dejen constituir “La república independiente de Facebook”.

 

Por el contrario, los gobiernos les obligarán a ajustarse a las normas que ellos dicten, de forma que tengan que jugar con las mismas reglas que cualquier otro Banco Central. Sinceramente, me parece realmente difícil (casi imposible) que te puedan jugar con las mismas reglas que un Banco Central, pero si lo logran, creo que sería una gran oportunidad.

 

Algo que hemos visto que sucedió la semana pasada, en la que las dudas de los Bancos centrales y gobiernos sobre lo que quería hacer Facebook le ha obligado a hacer un parón en su estrategia de lanzamiento. Si Facebook desea avanzar en su criptomoneda, no podrá ser otra manera que entrar en un contexto regulado como cualquier otro banco.

 

En dicho contexto, la criptomoneda de Facebook sería como utilizar el dólar o el euro, pero con la enorme ventaja de tener un nuevo Banco Central (Facebook) que facilitaría una red Blockchain a nivel mundial para intercambiar su divisa. En ese caso, el uso de la Libra de Facebook (y la red Blockchain asociada) permitiría a la Banca tradicional obtener grandes ahorros económicos.

 

Al evitar las enormes inversiones tecnológicas, que actualmente realizan los bancos para operar con total seguridad, se podría ofrecer a nuestros clientes mejores servicios con precios mucho más competitivos. Algo que sería beneficioso para todos.

 

Por tanto, si Facebook quisiera (y pudiera) convertirse en un Banco Central, no sólo no acabaría con los bancos sino que puede que más de uno le daría una afectuosa bienvenida. 

 

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